www.gimnasiodelavida.blogspot.com

Virgen María.

Mostrando entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuentos. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de abril de 2010

La palabra labrada.

Había una vez un hombre que cultivaba su terruño y criaba animales, que hacía sus mates todos los días a las 5 de la tarde y siempre tenía algo para leer o escribir, pero un día se dio cuenta que estaba vacío, pues si bien Dios le había dado tierras para labrar y animales que cuidar y muchos libros para leer, también le había dado un corazón virgen, es decir: un corazón no labrado.
Entonces le preguntó a Dios:
-¿Por qué me haces sufrir así, Dios Padre, porqué no tiene frutos mi alma, por qué cosecho tantas frutas y verduras del campo que me diste, y sin embargo mi corazón sigue vacío?
-Es que todavía no haz aprendido a hablar- le contestó Dios.
-¿Cómo que no se hablar? Desde los 3 años que sé hablar?!!
- No me refiero a las palabras que dices de la boca para afuera, sino de las palabras que salen de la boca para adentro, me refiero a que aprendiste a labrar la tierra de tus campos pero a la tierra de tu alma, te la haz olvidado por completo.
- ¿Pero si voy todos los domingos a Misa y los viernes visito a los ancianos del geriátrico, y siempre que puedo doy limosnas holgadas a los pobres?
- No me refiero a tu vida de relación, querido hijo, me refiero a tu vida de relación con tigo mismo, pues te dí un terreno fértil para que cultivaras tus verduras pero también te di un corazón virgen para que lo cultivaras, para que labraras las palabras que lo hacen fructificar para adentro y no tan solo para afuera.
Entonces, fue así que nuestro amigo se despidió de Dios y se comprometió a usar su mente como cómo si fuese un arado de metal y a su corazón como si fuese la tierra que cultiva con ese arado, y sucedió que muy pronto su corazón empezó a llenarse de palabras labradas llenas de frutos espirituales, para todos y por sobre todo para él mismo y para Dios.


De Nicolás José Neville (Juan de Dios). 22/04/10

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La más pequeña.


Había una vez en un pueblo lejano, un intendente que hizo una competencia para ver quien hacía o tenía la ventana más linda y eficiente del condado, y que al ganador le daría 500.000 pesos.Bueno, la historia cuenta que corrió la noticia del concurso por todo el pueblo en menos de un día, llegando la misma hasta los lugares más pobres y olvidados del lugar.Entre los pobres estaba una niña de 8 años llamada Candelaria, que tenía unos ojos celestes, brillantes y hermosos, pero que no tenía plata suficiente para hacer una ventana linda para el concurso.Así es que el día señalado empezó el concurso y presentaron primero una ventana cuadriculada que era generosa, blanca y con cortinas y que decían sus dueños: que tenía la mejor vista del pueblo ya que miraba hacia la plaza principal;Luego se presentó la ventana retráctil de un observatorio astronómico, en el que argumentaban que se veía las estrellas y “el infinito” desde aquella gran ventana.Después, vino una soberana ventana automática y con vidrios polarizados, de un automóvil cero kilómetro, y decían sus dueños que filtraba los rayos solares y que con un solo botón se habría y se cerraba.Pero cuando ya habían pasado todas las ventanas del concurso, vino Juan Pablito, el hermano menor de Candelaria, y les presento la ventana mas pequeña del pueblo, o sea los maravillosos ojos de su hermanita Candelaria, y decía que eran las ventanas mas bellas misteriosas y cautivantes del pueblo, ya que con esas ventanas no solo tendría la mejor vista a la plaza principal sino que sus mismos ojos eran el mejor paisaje del condado, decía también que con sus cejas y pestañas (automáticas y retráctiles) hacían las veces de "vidrios polarizados" ya que filtraban la luz que llega a los ojos, y decía que como en las ventanas del observatorio astronómico, podía ver las estrellas con esos ojos y que esas ventanas del alma tenían una mirada de como quién ve el infinito, porque ella era como una estrella en el cosmos.Así el intendente, no solo le otorgó el premio a Candelaria sino que le hizo una estatua en honor a sus bellos ojos en la que decía a los pies del busto lo siguiente:"Veras a Dios si miras con los ojos del amor".

De Nicolás José Neville. 30 de octubre del 2009

Publicado por NICOLÁS JOSÉ NEVILLE en 14:10